Las familias son la primera institución social que todos conocemos. En ellas aprendemos a amar, confiar y convivir con otros. Cuando las familias están fuertes, las comunidades también lo están. Pero cuando se debilitan, las consecuencias se sienten en toda la sociedad. Esta convicción ha guiado gran parte de mi vida profesional.
En 2018, junto con mi esposa, desarrollamos en Colombia una propuesta de investigación titulada Red Nacional de Fortalecimiento Familiar.
La iniciativa buscaba crear un modelo preventivo para apoyar a las familias a través de educación, acompañamiento comunitario y apoyo psicosocial, antes de que los conflictos familiares escalaran hacia problemas sociales más graves. Ese mismo año, el proyecto fue reconocido oficialmente por el gobierno colombiano como una obra inédita de carácter técnico y científico. Lo que comenzó como una iniciativa académica pronto despertó interés institucional.
En 2019, Colombia aprobó una ley nacional relacionada con el fortalecimiento familiar, y diversos programas de política pública inspirados en ese enfoque permitieron implementar iniciativas que beneficiaron a más de 500,000 familias y cerca de dos millones de personas en todo el país.
Ver cómo una idea nacida en el ámbito académico podía contribuir al bienestar de tantas familias fue una de las experiencias más significativas de mi vida profesional. Sin embargo, mi historia no terminó allí.
En 2023, llegué a Puerto Rico gracias a una beca otorgada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para realizar una maestría en la Universidad Ana G. Méndez. Como muchos estudiantes internacionales, llegué con el objetivo principal de continuar mis estudios. Pero en el proceso ocurrió algo más.
Me enamoré de Puerto Rico.
Descubrí una isla con una riqueza cultural extraordinaria, con gente cálida y resiliente, y con una profunda valoración de la familia y de lacomunidad.
Al mismo tiempo, como parte de mis estudios de posgrado, comencé a analizar la realidad social que enfrentan muchas familias tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos. Los datos muestran una realidad compleja y, en algunos casos, preocupante.
Diversos estudios estiman que alrededor del 40% de los matrimonios en Estados Unidos terminan en divorcio, reflejando transformaciones profundas en la estructura familiar contemporánea (Pew Research Center, 2025; Institute for Family Studies, 2025). Al mismo tiempo, el suicidio se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública: en 2023 se registraron 49,316 muertes por suicidio en el país, y entre los jóvenes de 10 a 24 años se mantiene entre las principales causas de muerte, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Además, investigaciones recientes sobre tiroteos masivos han señalado que una proporción significativa de los perpetradores presentaba antecedentes de conflictos familiares, violencia doméstica o crisis personales, y que aproximadamente el 72% de los atacantes había expresado pensamientos suicidas antes o durante el ataque, lo que evidencia la compleja relación entre crisis personales, entornos familiares disfuncionales y violencia extrema (Peterson & Densley, 2023; Journal of Mass Violence Research, 2025).
Estas cifras no deben interpretarse de manera simplista. Los problemas sociales complejos rara vez tienen una sola causa. Sin embargo, sí sugieren algo importante: fortalecer a las familias puede ser una de las inversiones sociales más relevantes para prevenir crisis humanas más profundas.
Fue precisamente esa reflexión la que me llevó a hacerme una pregunta sencilla pero fundamental: ¿Podría adaptarse el modelo desarrollado en Colombia para contribuir al fortalecimiento de las familias en Puerto Rico y en los Estados Unidos?
Esa pregunta dio origen a la National Family Strengthening Network – USA (NFSN-USA).
La iniciativa busca adaptar el modelo preventivo desarrollado originalmente en Colombia al contexto estadounidense, promoviendo un enfoque que prioriza la prevención, la educación y el fortalecimiento de las relaciones familiares antes de que surjan crisis.
El modelo de NFSN-USA se basa en cuatro líneas de acción complementarias: investigación y análisis de la realidad familiar, programas de prevención comunitaria, intervención temprana para familias en situaciones de dificultad, e iniciativas culturales y educativas que promuevan relaciones familiares saludables.
El objetivo no es simplemente ofrecer servicios aislados, sino desarrollar una red de fortalecimiento familiar que contribuya al bienestar social de manera preventiva.
Actualmente, el proyecto se encuentra en su fase preparatoria. La organización ha sido establecida como institución sin fines de lucro y se encuentra desarrollando alianzas estratégicas, planificación institucional y estrategias de financiamiento para iniciar sus operaciones. La fase piloto del proyecto está prevista para comenzar en febrero de 2028, con programas iniciales en Puerto Rico, Florida y Texas.
